| |  | | | | | |  | Por Daniela Espejo
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| | | | | Para que sigas siempre en contacto con las últimas novedades de la salsa, entrevistamos a Ayelén Gauna, genial bailarina que, junto a su pareja Fernando Alonso, está al frente de la organización de la fiesta Puerto Rico Allá Vamos del 17 de mayo próximo en el Centro Asturiano, evento que se armó para recaudar fondos para que puedan viajar y competir todos los integrantes del grupo de ballet salsero que ellos armaron. Famosos por su energía al bailar, la pareja se alzó con el primer puesto en el Salsa Open Rumbo a Las Vegas 2006
| | y el subcampeoneato en el Salsa Open de 2007. Además, participaron del 2º World Salsa Championship de Las Vegas en diciembre de 2006 y salieron terceros a nivel mundial en el 11º Puerto Rico Salsa Congress. Pero eso no es todo. Ahora van por más. | | Aquí los detalles de la charla.
| Báilame: ¿Cómo se viene la fiesta del 17 de mayo? Ayelén Gauna: La fiesta del 17 de mayo se viene con todo. Tenemos fe de que va a haber mucha gente que nos va a ayudar. Necesitamos cuatro pasajes para Puerto Rico, para que podamos competir en la categoría Grupo con el ballet en el 12º Puerto Rico Salsa Congress que se hace en julio. Eso es lo que más nos preocupa. Porque lo demás dentro de todo está, lo que falta son los pasajes. Todos los chicos le están poniendo mucha pila, se está promocionando, va a haber muchos shows de invitados de lujo y también de alumnos. Todos tienen la oportunidad de bailar en la fiesta. Esperamos que todos puedan ir y contar con la ayuda de mucha gente.
B.: ¿Cómo armaron el grupo de danza? ¿En qué pensaron a la hora de elegir a las personas que lo conforman? A.G.: En realidad, hicimos una audición. Y nos fijamos, no tanto en si salían o no los pasos, sino en las ganas de querer bailar y de vivir de esto. En las ganas de ir a Puerto Rico o bailar en un escenario, de decir: "Quiero bailar porque yo lo siento". Eso es lo que más tuvimos en cuenta en la audición. Veíamos personas que bailaban perfecto pero no sé si tenían tantas ganas de dedicarse a esto. Y había personas a las que les costaba más pero les veías en las caras, en la energía que emanaban, veías que tenían ganas de estar. Hay cosas que se pueden aprender más adelante, pero las ganas, si no las tenés, no te las va a dar nadie.
B.: ¿Cuántos son en el grupo? A.G.: Ahora estamos siendo bastantes. Como base siempre somos tres parejas. Y entró una parejita más. Seremos ocho, nueve personas. Pero los que casi siempre bailamos somos seis. Igual los vamos a ir turnando para que se vayan fogueando. Lo bueno es que tenemos gente de todos lados: de Mendoza, de Córdoba, de San Luis, de Rosario, de Buenos Aires está Fer, de Mar del Plata ahora entraron dos chicas. No se puede decir que el grupo es de Buenos Aires nada más. El grupo es de Argentina. La idea es ir a Puerto Rico a representar a Argentina en la competencia de grupo con gente de distintos lados. Esa competencia se había dejado de hacer pero como este año había muchos grupos que tenían ganas, se reabrió la categoría. Así que dijimos: "No puede faltar Argentina".
B.: ¿Cómo ves la escena de la salsa en Buenos Aires? ¿Creés que es algo selecto, para poca gente o puede llegar a hacerse algo mucho más grande? A.G.: Yo pienso que se puede hacer algo mucho más grande. Para mí hay que darle mucha importancia a la gente que quiere aprender, a los principiantes. Por lo general, los lugares de salsa siempre se manejaron con gente que ya sabía y a medida que se van yendo van quedando menos. Ahora creo que se está dando mucha importancia, en los lugares de salsa, se están dando muchas clases para principiantes, se están empezando a bailar otros ritmos para que la gente tampoco se aburra. Y así meterlos de a poco en la salsa. Yo creo que va a funcionar. Todos tenemos que apoyar a los Congresos, haga quien los haga, sea quien sea. Bueno o malo, al hacer un Congreso o una fiesta está haciendo bien para la salsa, entonces eso es algo que nos ayuda mucho a crecer. Eso es lo que pasa en los demás países. A lo mejor en la Argentina cuesta más por el dinero pero se están haciendo. Así que cada vez que hay uno, hay que apoyarlo. Hay que ir a ver los shows, tomar los talleres. Si traen gente de afuera, apoyarlos también.
B.: ¿Te parece que en Buenos Aires es más grande la movida que en el resto del país? ¿O en otras ciudades hay lugares, por ejemplo en Rosario, donde se baila mucha salsa? A.G.: En Rosario hay una movida muy grande de salsa. En Córdoba también y en Mendoza se están haciendo eventos. Tuvimos la oportunidad de ir a distintos puntos del país y nos dimos cuenta de que sí hay mucha salsa. Algunos quizás recién están empezando pero hay bastante gente. No solamente en Buenos Aires. En todo el país hay mucha gente que quiere aprender y está bailando salsa.
B.: Respecto a los premios que ganaron y los viajes que hicieron, sobre todo afuera, a Puerto Rico, a Las Vegas, ¿cómo fue conectarse con otra gente que hace lo mismo que ustedes en otros países? A.G.: Más allá de lo bien que nos fue, a nosotros lo que nos sirvió muchísimo fue lo que aprendimos. Estando con otra gente ves cómo trabajan, de qué manera se manejan. Hay muchas cosas que acá en Argentina, por no poder viajar, no las aprendés. Estando allá te das cuenta qué camino tenés que seguir. Más allá del estilo, ves el camino que tenés que seguir para llegar a determinados objetivos. Eso nos ayudó mucho. Nos encantó estar en Las Vegas, nos encantó estar en Orlando, y el sueño completo de todo salsero es Puerto Rico. Vas a cualquier lugar y se escucha salsa. Estás en un taxi y el taxista escucha salsa. Vas a una fiesta y todos bailan. Y no es que bailan de profesión sino que bailan porque lo llevan en la sangre. Lo que traés de ahí no lo traés de ningún lado. Creemos que lo traemos también de Cuba, que es otra materia pendiente de Fernando y mía. Pero en Puerto Rico nos pasó de poder traernos eso que ellos llevan con naturalidad. Lo vas aprendiendo porque es como si lo mamaras cuando estás allá.
B.: Desde que se conocieron, empezaron a ganar muchos premios juntos. ¿Cómo fue el encuentro entre ustedes? ¿Cómo fue la conexión que armaron? A.G.: Nosotros en realidad nos conocíamos de los Congresos de salsa. Yo lo conocía de ahí y lo veía en todos los Congresos. Cuando vine a Buenos Aires, empecé a bailar en la compañía Saoco donde él ya estaba. Y ahí nos empezamos a conocer como amigos y a trabajar juntos. Nos relacionaban mucho porque teníamos la misma energía al bailar. Él igual seguía con su pareja de baile y yo seguía por mi lado. Y se fue dando, cuando estábamos trabajando en shows, se nos ocurrió armar algo en serio, para competir. Empezamos a armar algo para lo que sería el ambiente de la salsa. Y nos fue, dentro de todo, muy bien.
B.: Ustedes incorporan mucho de la danza afro en su danza y en sus coreografías. ¿Es algo que hacen muchas parejas o marca una particularidad de ustedes? A.G.: Hay muchas parejas que lo hacen. Lo hacen más afuera que acá en Argentina. Ahora acá se está empezando a hacer. Nosotros lo hacemos porque nos encanta el afro. Nos encanta también la historia, de dónde viene, etc. Y creemos que es lo primero, de ahí empezó a salir todo. Es lo originario. Lo respetamos mucho e intentamos hacerlo bien. No queremos hacer cualquier cosa. Todos los años nos estamos instruyendo para hacerlo. Afuera se ven muchas parejas que incorporan el afro y queda muy bien. Nosotros lo metemos adentro de las coreografías. Dentro de la salsa también metemos algunos pasos. Nos estamos interiorizando cada día más con el afro.
B.: ¿Para las competencias sirve? ¿Suma puntos incorporar pasos de danza afro? ¿O depende de la competencia a la que uno se presente? A.G.: No, porque depende del estilo. Yo creo que los jueces evalúan dentro del estilo de cada pareja. Hay parejas que no usan el afro y no quiere decir que no puedan llegar a ganar una competencia. Lo que pasa es que nuestro estilo se relaciona mucho con la disociación corporal y con incorporar otras técnicas y el afro es una de las cosas que más nos gusta. Hay parejas que son buenísimas haciendo giros, piruetas o levantadas y quizás nosotros nos caracterizamos más por el afro.
B.: Desde tu punto de vista, ¿cómo se baila salsa en la Argentina? A.G.: Yo creo que en la Argentina se baila muy bien. Creemos que cada uno lleva un estilo y es porque lo siente. A nosotros nos conocen por la fuerza, por la energía que ponemos al bailar. Hay otras parejas que son más delicadas. A cada uno le queda bien su estilo porque lo siente y es algo que sale de adentro. No hacen ese estilo porque esté marcado. No somos quiénes para juzgar a nadie. Sabemos cómo se baila en Puerto Rico, cómo se baila en otros lugares. Nosotros bailamos de esta manera y en la Argentina hay miles de estilos que son muy buenos y que afuera sirven. Como argentinos nos falta horrores, pero no estamos tan mal. Estamos para viajar. Quizás no viajamos tanto y no podemos estar en los Congresos por cuestiones monetarias.
B.: ¿Un buen bailarín sería entonces el que realmente siente lo que hace y lo puede plasmar en una coreografía? A.G.: El buen bailarín es el que siente y a la vez el que se va mejorando día a día. Porque algunos se manejan solamente con la actitud y tampoco es bueno. El buen bailarín es el que siente y el que toma clases, que perfecciona su técnica. Hay miles de cosas que tienen que ver con la técnica que son buenas para el bailarín. Y no tienen solamente que ver con la salsa. Tenés movimientos de afro, movimientos de contemporáneo, de clásico, de flamenco, de jazz. Hay muchas técnicas que sirven para introducir en la salsa. Pero hacer todo eso es importante si lo sentís. Las dos cosas van paralelas pero se unen. Primero van paralelas, pero si hacés una cosa y no hacés la otra, no sirve. Van las dos cosas juntas.
B.: Entonces ¿qué entendés por sabor? A.G.: Es muy difícil definir esa palabra. Me parece que no podemos caracterizar determinados movimientos o determinado estilo como tener sabor. Creo que todos los estilos pueden tener un poco de sabor. El tema es no pasarse al extremo de, si mi estilo es bailar con fuerza, matarse haciendo mucha fuerza. O si bailo delicado, ir a lo extremo de lento para demostrar que estoy haciendo determinados movimientos. Creo que hay un punto medio. Y el sabor sale desde tu corazón. No sale desde otro lado. No es que, si muevo los hombros, tengo sabor, o muevo el pie y tengo sabor, muevo la cabeza y tengo sabor. Sabor es cuando lo sentís. Y te das cuenta cuando una persona baila y le sale por la sangre, por los poros, por todos lados. Creo que tiene más que ver con eso que con un estilo en particular.
B.: ¿Cuáles son tus temas preferidos para bailar? A.G.: Con Fer tenemos dos temas que son los que más nos gustan. "Qué manera de quererte" de Gilberto Santarosa y "Llévala a tu vacilón" de Los Van Van. Nosotros no tenemos un estilo de temas, sino que nos gusta Gilberto, nos gustan los Van Van, la música cubana, lo que sea...
B.: ¿Cómo fue tu primer acercamiento a la danza? ¿Y a la salsa? A.G.: Mi primer acercamiento a la danza fue con el folklore a los 3 años. Mis papás bailaban folklore entonces ellos me metieron ahí. Cuando mi papá vio que me gustaba, me empezó a llevar a aprender clásico. Entré en un ballet y empecé a aprender folklore, tango, flamenco y de a poquito, a los 15 años, me empecé a interiorizar con la salsa. A los 16 me empecé a dedicar de lleno a la salsa.
B.: Te quedaste con la salsa... A.G: Sí, igualmente las raíces son las raíces y amo el folklore. Lo que pasa es que me está dando muchos frutos la salsa y me gusta lo que estoy logrando con Fer. Fer empezó directamente con la salsa a los 20 años, en las pérgolas, cuando se bailaba salsa ahí, hace un tiempo atrás. Él fue a un boliche y una persona le dijo que bailaba muy bien y le sugirió de ir a las pérgolas. Ahí se empezó a enganchar y no paró más.
B.: ¿Vos te empezaste a formar profesionalmente a partir de qué edad? A.G.: Siempre supe que me quería dedicar a bailar. Sea lo que sea, folklore, flamenco, tango, a mí me encanta bailar. Más o menos a los 15 años ya sabía que me quería dedicar a esto. Tuve la oportunidad de venir a Buenos Aires y me empecé a dedicar profesionalmente. Yo soy de Rosario. Fer, a medida que fue bailando, primero lo hizo como hobby y cuando se dio cuenta de que en realidad le gustaba mucho y que tenía facilidad con determinadas cosas, decidió dedicarse a esto. Empezó a dar clases... Y, como todo, empezás primero dando clases, después empezás a bailar en el escenario y te vas preparando con otras técnicas, hasta que ya no podés salir más. | |
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